Jesús "es un glotón y un borracho, amigo de pecadores" (Lucas 7, 34)


BLOG CATÓLICO



Este blog comparte el sueño del cardenal John Henry Newman: “Quiero laicos no arrogantes, no precipitados al hablar, no polémicos, hombres y mujeres que conocen su religión, compenetrados con ella, que saben dónde están, que saben lo que tienen y lo que no, que conocen su credo tan bien que pueden dar cuenta de ello, que saben tanto de la historia que pueden defenderla. Quiero laicos inteligentes, bien instruidos. Desearía….para aumentar sus conocimientos que cultiven la razón para penetrar en la relación de la veracidad de la verdad, que aprendan a ver las cosas como son, que comprendan cómo fe y razón se complementan, que son base y principios del catolicismo”


miércoles, 22 de julio de 2009

Ama Llulla, ama sua, ama quella

La intención de este post es señalar que "el contenido ético de la fe cristiana no constituye una imposición dictada desde el exterior a la conciencia del hombre, sino una norma que tiene su fundamento en la misma naturaleza humana" (Benedicto XVI)


QUE ES LEY NATURAL?

La ley moral natural según santo Tomás de Aquino "no es otra cosa que la luz de la inteligencia infundida en nosotros por Dios. Gracias a ella conocemos lo que se debe hacer y lo que se debe evitar. Dios ha donado esta luz y esta ley en la creación" (Veritatis Splendor, n. 40; Catecismo de la Iglesia católica, nn. 1954-1955).

Es "la participación de la criatura racional en la ley eterna"(Sto. Tomás de Aquino; Summa Theologica, 1a, 2ae, quest. 91, art.2.) y la podemos conocer a través de la razón sin recurso a la fe.

“Ciertamente existe una ley verdadera, de acuerdo con la naturaleza, conocida por todos, constante y sempiterna... A esta ley no es lícito agregarle ni derogarle nada, ni tampoco eliminarla por completo. No podemos disolverla por medio del Senado o del pueblo. Tampoco hay que buscar otro comentador o intérprete de ella. No existe una ley en Roma y otra en Atenas, una ahora y otra en el porvenir; sino una misma ley, eterna e inmutable, sujeta a toda la humanidad en todo tiempo...” (Marco Tulio (Cicerón) en su libro La República)

Contiene los preceptos fundamentales que rigen la vida moral, el primero de los cuales es "debe hacerse el bien y evitarse el mal" y en el que se fundan todos los demás preceptos de la ley natural.

San Pablo reconoce la existencia de la ley moral natural escrita en el corazón de todos los hombres:

En efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para sí mismos son ley; como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia, y los juicios contrapuestos de condenación o alabanza... Romanos 2,14


El padre Jorge Loring lo explica de esta manera:

(extraído de su libro "Para Salvarte" que todo católico debería leer)

Las leyes que Dios ha puesto en la Naturaleza podríamos dividirlas así:


a) Ley eterna: es el plan de Dios para toda la creación.

b) Ley natural: es la Ley eterna grabada en los seres racionales que está basada en la naturaleza del hombre, como, por ejemplo, la injusticia de la calumnia o la monstruosidad de la blasfemia.

c) Ley positiva: tanto divina (mandamientos) como humana (administración de los sacramentos).

d) Ley física: es la que dirige los seres irracionales.

Los mandamientos son preceptos de la Ley natural (catecismo nº 1954-60)impresos por Dios en el alma de cada hombre. «Contienen una expresión privilegiada de la Ley natural».

Por eso obligan a todos los hombres de todos los pueblos, y son valederos para todos los tiempos, constituyendo el fundamento de toda moral individual y social. «La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma», dice la Sagrada Escritura.

Dios ha impreso los mandamientos en el alma de tal modo que, incluso los que se las dan de ateos y dicen que no hay Dios, reconocen esta ley impuesta por Dios al hombre, y se ofenden cuando se les llama ladrones o embusteros.

La moral católica no sólo obliga a los católicos, obliga a todos los hombres; pues se basa en la Ley natural. Todo hombre, católico y no católico, está obligado a no matar, no robar, no explotar al prójimo, no calumniar, etc.

Esto no excluye que haya mandamientos exclusivos para los católicos, como el ir a misa, práctica de sacramentos, etc.

La Ley natural «es algo que nos pertenece intrínsecamente, que está grabado en los más íntimo de nuestro ser.

(...) Su seguimiento nos realiza auténticamente como personas humanas, su olvido y desobediencia terminan por rebajar al hombre en su dignidad. Los principios de la Ley natural -los primeros y más comunes- que dicen relación a los bienes humanos básicos son evidentes y no requieren demostración alguna. Estos principios constituyen el primer nivel de la Ley natural.

Se trata de verdades cuyo conocimiento está al alcance de todos: "haz el bien y evita el mal".

»El segundo nivel lo forman aquellos preceptos que a la razón de todo hombre (...) basta un poco de reflexión para derivar dichos principios de los pertenecientes al primer nivel: "no hurtarás, no matarás". (...)

»El tercer nivel lo constituyen aquellos principios (...) cuya verdad ya no es tan clara; (...) nos llega a través de hombres sabios y prudentes» (JOSÉ MARÍA YANGUAS: 39 Cuestiones doctrinales, IV, 2. Ed. Mensajero. Bilbao.1990)



LA LEY NATURAL ES LA PARTICIPACION DE LA CREATURA RACIONAL EN LA LEY ETERNA

El historiador Antonio Guevara en su libro Historia del Perú Vol. 1, págs. 172-173, señala: “Pocos pueblos de la tierra han logrado el considerable adelanto moral que alcanzaron los hombres del Antiguo Perú. En su sociedad estaban ausentes: el robo, los crímenes, la mentira, la ociosidad, la pobreza y la mendicidad; se distinguió por el espíritu laborioso de sus componentes, el respeto mutuo y el bienestar común”.

“Este extraordinario encumbramiento espiritual fue el resultado, ciertamente, de sabias enseñanzas morales, de consejos y de normas de conducta que el Estado los había convertido en leyes. El Código Moral de los Incas estuvo formado por dichas normas, especie de preceptos o mandatos divinos, cuyo cumplimiento era obligatorio para todos los habitantes del Imperio”.

Felipe Guamán Poma de Ayala dice lo siguiente:
"Y así andaba la tierra muy justa con temoridad de justicia y castigos y buenos ejemplos. Con esto parece que eran obedientes a la justicia y al Inca, y no había matadores ni pleitos ni mentiras ni peticiones ni proculadrones ni protector ni curador interesado ni ladrón, sino todo verdad y buena justicia y ley" (Nueva Crónica, 307)

Estas eran las tres leyes de los Incas:

1.- Ama Llulla (No seas mentiroso)
2.- Ama Sua (No seas ladrón)
3.- Ama Quella (No seas haragán)

Vemos que los dos primeros coinciden con el séptimo y octavo mandamiento:

- No robarás
- No darás falso testimonio ni mentiras

¿Por qué existe tal coincidencia cuando estas dos culturas, la hebrea y la incaica, nunca tuvieron contacto alguno?

Porque la ley natural es "la participación de la criatura racional en la ley eterna" y todos los hombres la pueden conocer a través de la razón sin recurso a la fe.

En ese sentido Benedicto XVI señaló en su discurso (05-10-07) a la Comisión Teológica Internacional: "No se trata, por tanto, de un tema de carácter exclusivamente o sobre todo «confesional», aunque la doctrina sobre la ley moral natural se ilumine y desarrolle en plenitud a la luz de la Revelación cristiana y de la realización del hombre en el misterio de Cristo."

Es por eso que tan diferentes culturas y separadas por tan grande distancia y sin una fe común coinciden en su código moral.

La mayoría de historiadores reconocen que esas tres leyes mencionadas anteriormente eran solamente el saludo inca, mas no fue lo único relacionado a la moral incaica, el historiador Guevara añade: “El Derecho Imperial operaba estrechamente ligado a la Moral Incaica, y en razón de ello, se les recomendaba a diario a los súbditos la observancia de valiosos preceptos como: no seas asesino, no seas injuriador, no seas perjuro, no seas desaseado, no seas borracho, etc, etc.”

El aborto era duramente castigado: "Mandamos la mujer que moviese a su hijo, que muriese, y si es hija, que le castiguen doscientos azotes y destierren a ellas" (Felipe Guamán Poma de Ayala, Nueva Crónica,188)

El incesto era proscrito al pueblo con pena de muerte (Hist. natural VI,18). La prostitución, el adulterio y la fornicación estaban prohibidos aunque con castigos demasiado severos e incluso inhumanos.

No podemos dejar de señalar que el Imperio Inca fue una mezcla de luces y sombras, de grandeza y miseria, y así como desarrollaron un alto código moral por la participación de la creatura racional en la ley eterna, también hicieron el mal que no debían "pues del corazón del hombre salen las malas intenciones" (Mc 7, 21) ya que a los Incas les faltó "la luz de la Revelación cristiana" y "la realización del hombre en el misterio de Cristo".